Informe del Defensor del Profesor. Estadísticas 2017/2018.


22 Nov, 2018

NOTA DE PRENSA

El último informe del servicio El Defensor del Profesor de ANPE muestra una preocupante estabilización en el número de casos de acoso y violencia hacia los docentes.

Más de 34.700 compañeros han sido atendidos por ANPE desde la creación del servicio de El Defensor del Profesor. De ellos, 2.179 corresponden al curso 2017-2018, lo que supone una leve reducción del 3% en relación al número de casos del curso anterior.

Tan solo 70 profesores menos que el curso pasado pidieron ayuda al servicio del Defensor del Profesor, lo que nos indica que las situaciones de conflictividad están lejos de erradicarse en los centros escolares.

Un año más, y ya son 13, El Defensor del Profesor hace públicos los datos más significativos de las intervenciones, realizadas con los docentes de diferentes comunidades autónomas, en relación con la situación de convivencia escolar. Este recurso, exclusivo del sindicato ANPE, es un servicio de atención inmediata y gratuita para docentes víctimas de situaciones de conflictividad y violencia en las aulas. Se puso en marcha en el año 2005 como primera medida de apoyo ante la indefensión del profesorado y como llamada de atención sobre la problemática de la violencia escolar. Es un servicio abierto a todos los docentes, operativo en todas las comunidades autónomas, así como en Ceuta y Melilla, con el objetivo de favorecer la atención personalizada ante la solicitud de ayuda.

Centrándonos en los 22 casos atendidos por El Defensor del Profesor en el curso 2017/2018 en Aragón, el 36% corresponde a profesorado de Primaria, el 45% a Educación Secundaria, el 9% a Infantil y el resto se reparte en otras enseñanzas (EOI y FP).

En cuanto a la tipología de los casos atendidos, se distinguen los correspondientes a los alumnos, los que provienen de la interacción con los compañeros de profesión y los relacionados con los padres:

  • En cuanto a los alumnos hay que destacar un leve incremento de las agresiones a profesores no aumentan respecto al año anterior y se mantienen en un 3%, pero si que aumentan las faltas de respeto hacia los docentes por parte del alumnado del 7% al 14%, y problemas para dar clase, del 3% al 21 %, mientras que se reducen significativamente las situaciones de ciberacoso.
  • Por lo que se refiere a los padres, se mantienen estables la mayoría de variables recogidas. Sí se observa un aumento en el porcentaje de acoso de padres a docentes, del 3% pasamos al 10%, aunque siguen existiendo denuncias de padres hacia los docentes hemos notado un descenso en este aspecto, lo cual nos hace tener confianza en que los padres entienden que denunciar no es el camino, sino hablar y llegar a acuerdo para resolver los problemas.
  • En lo relativo a los problemas relacionados con los compañeros, se mantienen la tipología de los mismos, aunque notamos un descenso en los casos de falta de apoyo.

Las consecuencias de las situaciones destacadas conllevan un importante coste emocional para el docente, lo que en muchas ocasiones lleva a un deterioro de la salud mental de maestros y profesores.  El 44% de los casos atendidos presentaban unos niveles de ansiedad impropios de la tarea a realizar, un 17% mostraban síntomas depresivos y un 39% estaba de baja laboral. Estos datos trascienden al propio docente puesto que un profesor con estado emocional alterado, además del sufrimiento personal que debe soportar, reduce significativamente su rendimiento profesional, lo que disminuye la calidad de la educación. En este sentido las bajas laborales generan un coste para la administración y una modificación de la propuesta pedagógica para los alumnos. El daño lo producen unos pocos y, sin embargo, las consecuencias se extienden hacia toda la comunidad educativa y en especial al alumnado con el que interactúa el profesor agredido.

Desde su puesta en marcha se ha venido demostrando la necesidad de un servicio de estas características. Las cifras, en este tiempo, hablan de 34.717 casos atendidos a nivel nacional, lo que no deja de ser una exigua cantidad en relación con los casos reales. Se trata de docentes, fundamentalmente de la enseñanza pública, que en algún momento de su actividad laboral han sufrido actos contra su persona, incompatibles con la convivencia escolar e inaceptables en una profesión de este calado social.

ANPE, sindicato exclusivo de la enseñanza pública, considera prioritario el establecimiento de unas normas claras, que regulen la convivencia escolar en las diferentes comunidades autónomas, y que favorezcan una verdadera interiorización de valores, actitudes y normas en los alumnos y en el conjunto de la sociedad.

Tras el análisis y valoración de los datos recogidos en el estudio realizado, junto con la experiencia acumulada en los últimos años, ANPE y El Defensor del Profesor reiteran la necesidad de elaboración de un Plan Estratégico de Mejora de la Convivencia Escolar, que debería contar, entre otros, con los siguientes apartados:

  • La reactivación del Observatorio estatal y los Observatorios autonómicos de Convivencia Escolar.
  • La ineludible obligación de los equipos directivos, ante el conocimiento de un hecho que pudiera ser constitutivo de delito, de informar a la Dirección Provincial de Educación correspondiente, así como al Ministerio Fiscal.
  • Un programa de prevención de acoso escolar que contemple la aceleración de los protocolos de protección a las víctimas y un plan de detección precoz de los problemas de convivencia en los centros educativos.
  • Actualización y cumplimiento de los Decretos de convivencia, así como las Planes de convivencia y los Reglamentos de los centros.
  • El establecimiento de protocolos de actuación ante agresiones al personal docente de los centros sostenidos con fondos públicos.
  • Un plan específico de formación del profesorado para la prevención y detección de conflictos relacionados con la convivencia escolar.
  • Ofertar la asistencia jurídica y psicológica gratuita para los docentes agredidos, como ya ocurre en algunas comunidades autónomas, mediante convenios de colaboración con los Colegios profesionales de abogados y psicólogos, para los profesores víctimas de acoso.
  • Reconocimiento de la ansiedad, la depresión y el estrés como enfermedades profesionales de los docentes siempre que se deriven de situaciones de acoso, estableciendo estas situaciones como accidentes laborales.
  • Compromiso, por parte de la administración, para el tratamiento rehabilitador y educativo de los alumnos agresores.

Este Plan Estratégico de Mejora de la Convivencia Escolar debe ser liderado y coordinado por el Ministerio de Educación, partiendo del seno de la Mesa Sectorial de Educación.

Es necesario que la sociedad en su conjunto tome conciencia de la situación de conflictividad que se vive en las aulas, y la administración educativa debe ser cada vez más consciente de que la convivencia escolar es un elemento de primer orden para el buen funcionamiento de la comunidad educativa.

Desde Aragón queremos destacar dos tipologías de casos con los que nos hemos encontrado este curso escolar. Por un lado, aquellos docentes que sufren el día a día ante situaciones conflictivas generadas por alumnos o padres, en las que llega a haber agresiones físicas, insultos y amenazas, y que por tratarse de contextos (familiares, sociales, médicos, ...), ya de por si conflictivos, se tienden a normalizar esas conductas, y a quitarle importancia. Pero la solución no es que el docente “aguante como pueda”, no estamos dando respuesta a ese alumnado y difícilmente se integrará en la sociedad si sólo dejamos que vaya pasando, hasta que cumpla la edad suficiente para abandonar el sistema educativo.

Por otro lado, queríamos hacer un guiño y sensibilizar a la sociedad hacia el apoyo que merecen y necesitan los docentes cercanos a la edad de jubilación, después de dedicar toda su vida a la docencia, no pueden jubilarse sintiéndose maltratados en el contexto escolar por no “dominar” las tecnologías de la información o porque, a veces, se sientan desbordados ante conductas disruptivas de determinados alumnos.

 

ANPE renueva su compromiso de seguir trabajando en apoyo a los docentes que pasan por situaciones de acoso e intimidación en sus puestos de trabajo, así como su intención de mejorar la consideración social de los docentes, hacer llegar a la opinión pública el día a día de los centros educativos y poner a la Educación, y a sus profesionales, en el puesto que realmente se merecen.